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Los Reyes Godos se posicionan contra Garoña por sus impactos sobre la salud humana

Los Reyes Godos, ubicados en la céntrica Plaza de Oriente de Madrid, han decidido tomar partido frente a la inminente decisión del Gobierno en torno a la posible continuidad de la Central nuclear de Garoña. Preocupados por la salud de las generaciones presentes y futuras, los veinte monarcas han dedidido tras una reunión con Ecologistas en Acción romper su inmovilidad escultórica y se han sumado a las múltiples personas y colectivos que durante las últimas semanas vienen reclamando el cierre inmediato de Garoña, colgándose un cartel de denuncia.

El Rey Leovigildo nos recuerda que desde hace más de medio siglo existen pruebas científicas de que la radiación en los seres humanos y en los mamíferos puede inducir una serie de patologías porque altera el funcionamiento normal del organismo. Entre los efectos sobre la salud de las radiaciones señalados por la Organización Mundial de la Salud tras un estudio sobre las poblaciones más afectadas por el accidente de Chernóbil (Ucrania, Bielorrusia y la Federación rusa), se encuentra el incremento de tumores de tiroides (41.000 casos de cáncer serían atribuibles directamente a las radiaciones del accidente de Chernóbil y entre 7.000 y 38.000 fallecimientos, aunque el número de muertes se eleva a 200.000 según otras fuentes). Otros efectos probados son el aumento de la incidencia de cataratas, el incremento del riesgo de mortalidad cardiovascular en población expuesta, efectos psicológicos , síntomas físicos inespecíficos e incremento de las malformaciones congénitas.

Su Majestad el Rey Wamba indica que las centrales nucleares, en su funcionamiento normal, pierden radiactividad, que se difunde en el medio, entra en las cadenas de alimentación y llega a las personas aunque estén a kilómetros de distancia. En la cercanía tiene más impacto, pero cualquier central supone un riesgo. Varios estudios muestran una mayor incidencia de leucemias en personas expuestas a dosis bajas de radiación, como trabajadores de las centrales nucleares. Otros estudios demuestran un exceso de mortalidad infantil en áreas cercanas a las centrales nucleares atribuible asimismo a leucemias. Las personas que trabajan en la minería del uranio también pagan su coste en salud. Varios estudios prueban la asociación de esta actividad con mayores índices de mortalidad por cáncer de pulmón, silicosis, linfoma, mieloma y enfermedad renal avanzada. En poblaciones cercanas a las minas de uranio se han demostrado niveles de exposición al radón significativamente superiores que en otras regiones. En España estudios epidemiológicos muestran mayor mortalidad por cáncer de pulmón y de riñón en las proximidades de minas de uranio y en la cercanía de centrales nucleares [1]. Excesos de mortalidad por leucemia se han encontrado en la proximidad de las plantas de Andújar y Ciudad Rodrigo, y de mortalidad por mieloma en las proximidades de la central nuclear de Zorita [2]. En la zona de Garoña hay una exceso de muerte por cáncer de estómago y renal, y por otros tipos de tumores sólidos en la proximidad de Vandellós y Zorita.

Otro de los monarcas, el Rey Suintila, nos avisa de que los residuos nucleares persisten durante miles de años y su gestión es un problema sin resolver. También estos residuos tienen su impacto en la salud. Como ejemplo se ha evidenciado un exceso de riesgo para cáncer de mama en las proximidades de El Cabril. Además, el soberano nos alerta sobre una tecnología de doble uso, civil y militar, que supone una amenaza continua para la humanidad y la vida del planeta. Los efectos del uranio empobrecido sobre la salud humana durante los bombardeos de Irak y la guerra de Yugoslavia son un ejemplo. La “Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear” (IPPNW) ha denunciado la subordinación de la OMS ante la Organización Internacional de la Energía Atómica y reclama la existencia de una humanidad libre de armas nucleares, denunciando el vínculo del desarrollo de las mismas con el de la energía nuclear de uso civil y los impactos en la salud de su empleo civil y militar [3].

Don Pelayo, orihundo de la región astur, no ha podido sino mostrar su más profunda indignación ante la lectura del boletín informativo de Nuclenor [4] en el que, tergiversando los resultados de los rigurosos estudios realizados por el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III, “descartan un aumento de cánceres en la zona de influencia de la central nuclear de Santa Maria de Garoña”. Muestra su estupor ante la insistencia por parte de Nuclenor en la cautela a la hora de interpretar dichos estudios y su persistente falta de cautela a la hora de implementar los principios de prevención y precaución en relación con la energía nuclear.

El monarca Orduño II, en nombre del colectivo de Reyes Godos en su conjunto, considera que la salud humana está por encima de cualquier interés lucrativo y económico. Desde luego, un motivo de peso más en la larga lista.de motivos para cerrar Garoña.

 

Notas

[1]http://www.pubmedcentral.nih.gov/articlerender.fcgi?tool=pubmed&pubmedid=11485872 [2]http://cebp.aacrjournals.org/cgi/content/full/8/10/925
[3]http://www.ippnw.eu/
[4]http://www.nuclenor.org/public/revista/INFO100.pdf

 

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