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Chernobyl

A la 1.53 de la mañana del 26 de Abril de 1986 las alarmas sonaron en la central nuclear de Chernobyl. Una serie de errores en cadena condujeron al peor desastre que ha vivido el hombre desde que la energía nuclear empezó a ser explotada a mediados del S. XX. Durante diez días el reactor número cuatro de la central nuclear no dejó de arder. Y mientras ardía se transformó en una enorme nube radiactiva que aún sigue activa. La IAEA en su informe sobre el Foro de Chernobyl 2003 - 2005 estimaba en 50 el número total de muertes. De esas 50 muertes, 28 tuvieron lugar durante los 4 meses siguientes a la catastrofe. Eran la primera brigada de bomberos que acudió a sofocar las llamas, _"se fueron sin los trajes de lona; se fueron para allá tal como iban, en camisa. Nadie les avisó; los llamaron a un incendio normal", nos cuenta Liudmila Ignatenko, viuda de uno de ellos y de la que podemos leer un testimonio completo en el libro Voces de Chernobyl que sale hoy a la venta en toda España, escrito por Svetlana Alexievich y que recoge varios testimonios de distintas personas que vivieron la catástrofe en primera persona. Según el mismo informe se espera que fallezcan a lo largo de los años un número apróximado de 4000 personas debido a los cánceres que pueden desarrollar por haber estado expuestos a la radiación.

El IPPNW presenta un contra-informe en el que desmiente todas las cifras que presentan las organizaciones como la IAEA (todas ellas adscritas de un modo u otro a la ONU) y hablan de unos 200000 muertos, que avalan también organizaciones como Greenpeace Europe. A estos doscientos mil muertos hemos de añadir los que han sufrido cáncer pero no han muerto, las mutaciones genéticas en embriones en desarrollo, los problemas de reproducción, las cataratas, los cánceres (tiroideos y leucemia sobretodo), problemas coronarios, la movilización de una población de unos 50000000 de habitantes de la zona de exclusión que se decretó tras la catastrofe, las tierras inservibles, las cosechas y agua contaminadas y un largo etc. Pero más allá de la tragedia que supone la muerte de una o doscientas mil personas, más allá de la tragedia que supone el exilio forzado de tu hogar, más allá de la pérdida de una de las regiones económicas más boyantes en Europa del Este tenemos que asumir el debate energético que ya hace tiempo vienen anunciando diversas organizaciones.

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