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Accidentes en las centrales nucleares

Imposible protegerse del terrorismo

En 2006, Suecia se vio al borde de un segundo Chernobyl. En Alemania, la central nuclear de Brunsbüttel ha tenido que detener su actividad y en Japón un terremoto ha provocado un escape radioactivo. ¿Excepción o norma?

La central nuclear de Brunbüttel, en el noroeste de Alemania, es hoy por hoy una de las más seguras del mundo: se encuentra fuera de servicio. En todo el planeta hay 438 centrales nucleares activas, la mayor parte de ellas con sede en países industrializados. 104 en Estados Unidos, 59 en Francia y 31 en Rusia. Con 17, Alemania alberga relativamente pocas plantas.

Según la escala que maneja la Organización Internacional para la Energía Atómica (OIEA), los accidentes ocurridos en las centrales alemanas de Krümmel y Brunsbüttel, ambas propiedad del consorcio sueco Vattenfall, que estremecieron a Alemania la semana pasada, los acontecimientos de 2006 en Suecia y de hace unos días en Japón, no llegan a alcanzar la categoría de peligrosos.

Lo mismo opina Klaus Kotthoff, miembro de la independiente Asociación para la Seguridad en Plantas y Reactores. La tecnología libre de fallos no existe. Los problemas aparecidos en Krümmel y Brunsbüttel "no tienen importancia", asegura Kotthoff.

Pero Henrik Paulitz, de la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear (AIMPGN), valora los sucesos en las plantas germanas de manera muy diferente: "Se activó la protección del reactor. Y eso sólo se da en caso de accidente grave".

Más de 400 centrales nucleares en el mundo.

Los de Krümmel y Brunsbüttel no son acontecimientos aislados, dice Paulitz. Según los datos que él maneja, en las centrales alemanas se producen gran cantidad de accidentes sobre los que la opinión pública no está correctamente informada. La mayoría de las veces, las noticias que llegan son "difusas" y se manipulan las causas reales que se esconden tras estos sucesos. "Cuando se trata de deficiencias graves en la seguridad de las plantas nucleares se falsea la información", critica.

Un "súper GAU" al alcance

Los reactores atómicos alemanes se encuentran entre los más seguros que existen, tranquiliza Kotthoff. Sin embargo, un estudio de la Organización Internacional para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) colocó en 1997 a la central nuclear germana Biblis B en penúltima posición de una lista internacional sobre plantas fiables.


Biblis B no es la única central que Paulitz considera insegura en Alemania. "Una combinación de problemas técnicos y fallos humanos puede generar una reacción en cadena que provoque, en cualquier momento y en cualquier lugar, un 'súper GAU' [máximo accidente que puede ocurrir en una central nuclear]".

¿Una cuestión de abastecimiento?

Los últimos sucesos en las centrales nucleares de Alemania y Japón se dan en un momento en el que la energía nuclear vive su segundo auge. Mientras suben los precios del petróleo y del gas, la energía nuclear se encuentra, junto con el carbón, como una de las fuentes más económicas para producir electricidad.

Sobre todo, las economías en rápido ascenso de Asia y Europa del este apuestan por las centrales nucleares con el fin de poder cubrir en poco tiempo sus necesidades energéticas. "También el debate sobre el cambio climático y la reducción de las emisiones juegan aquí un papel relevante. Sin olvidar la importancia que tiene asegurar el abastecimiento", señala Alan McDonald, de la OIEA.

Pero precisamente es el abastecimiento el que aparece poco asegurado: la mayor parte de los países tiene que importar el uranio que se requiere para mantener en funcionamiento las plantas nucleares. Según la OIEA, en todo el mundo hay 4,7 millones de toneladas de uranio exportables económicamente. Los estudios realizados concluyen que estas reservas servirán únicamente para cubrir la demanda anual de los próximos 60 años, por lo que el uranio se agotaría antes que el crudo o el gas natural.

Al mismo tiempo, Paulitz pone en duda el efecto positivo de la energía nuclear sobre el medio ambiente puesto que ésta solamente cubre el 2,1% del abastecimiento energético mundial. Habría que construir miles de centrales nucleares nuevas para que éstas contribuyeran realmente a una reducción de las emisiones contaminantes, cosa que, según el experto, es imposible teniendo en cuenta la falta de capacidad productiva de la industria atómica.

"Lo único que se quiere es mantener la producción de energía [por las centrales nucleares] al bajo nivel actual y conservar esta tecnología, también por el interés que existe en las armas atómicas. Pero se trata de una tecnología marginal de la que se puede prescindir sin ningún problema. El resurgimiento de la energía nuclear no existe", sostiene Paulitz.

Imposible protegerse del terrorismo

Todo ello por no mencionar el todavía irresuelto problema de la basura nuclear, recuerda Paulitz, que sigue emitiendo radiaciones durante décadas. Y en la OIEA toman cada vez más relevancia otras cuestiones relacionadas con la seguridad, apunta McDonald. Un departamento al completo de este organismo se dedica a encontrar respuestas a las preguntas de cómo evitar un uso criminal del material nuclear y los posibles atentados terroristas contra las plantas.

Paulitz es pesimista: "Los terroristas que tengan como objetivo hacer volar por los aires una central nuclear pueden conseguirlo con relativa facilidad", dice, "lo que significa que protegerse de atentados terroristas es, sencillamente, imposible".

Por Ina Rottscheidt .

Fuente: www.dw-world.de

 

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