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Siria

Un grupo de médicos de todo el mundo hacen un llamamiento por el acceso médico y humanitario

Medicos sin Fronteras, 20.09.2013

En una carta abierta publicada el lunes 16 de setiembre de 2013, un grupo de más de 50 eminentes doctores advierten sobre una catástrofe médica en Siria y hacen un llamamiento para que quienes están sufriendo tengan acceso médico y humanitario.

En el debate sobre las armas químicas y las acciones militares, se ha olvidado el increíble tormento diario que sufren los sirios. Esperamos que estos médicos de renombre mundial obtendrán la atención de los líderes mundiales y podrán convencerlos para acabar con las desmedidas restricciones en materia de ayudas y asistencia médica vital.

La carta está firmada por el Dr. Unni Karunakara, presidente internacional de Médicos Sin Fronteras (MSF) y el Dr. Paul McMaster, un cirujano que trabaja con MSF en Siria. Otros firmantes incluyen: ex-líderes mundiales, ganadores del premio Nobel y responsables de muchos de los organismos médicos más importantes del mundo.

Con firmantes de 20 países - entre ellos Rusia, China, Brasil, India, Egipto, Turquía, el Reino Unido, EE.UU. y Francia - la carta es un símbolo extraordinario de unidad entre los profesionales de la medicina. La carta (ver más abajo) fue publicada en la prestigiosa revista médica The Lancet:

Carta abierta: Dejadnos tratar a los pacientes en Siria

El conflicto en Siria ha dado lugar a lo que es posiblemente una de las peores crisis humanitarias del mundo desde el final de la Guerra Fría. Se estima que 100.000 personas han sido asesinadas [1] - la mayoría de ellas civiles - y muchas más han resultado heridas, torturadas o han sido víctimas de abusos. Millones de personas han sido expulsadas de sus hogares; innumerables familias han sido divididas; y comunidades enteras han sido destrozadas. No debemos permitir que las consideraciones de una intervención militar imposibiliten nuestra capacidad de concentrarnos en poder ayudarles.

Como médicos y  profesionales de la medicina de todo el mundo, la magnitud de esta emergencia nos deja horrorizados. Estamos consternados por la falta de acceso a la atención médica para los civiles afectados y por los ataques deliberados contra instalaciones y personal médico. Es nuestro deber profesional, ético y moral el de proporcionar tratamiento y atención a quien lo necesite. Cuando no podemos hacerlo personalmente, estamos obligados a pronunciarnos a favor de los que están arriesgando sus vidas para proporcionar asistencia vital.

Ataques sistemáticos a los profesionales médicos, las instalaciones, y los pacientes están rompiendo el sistema sanitario de Siria, haciendo casi imposible que los civiles reciban los servicios médicos esenciales. El treinta y siete por ciento de los centros médicos sirios han sido destruidos y otro veinte por ciento están severamente dañados. Clínicas improvisadas se han convertido en centros de emergencia en toda regla, y luchan para atender a los heridos y enfermos. Se estima que unos 469 trabajadores de la salud están actualmente encarcelados [2] y alrededor de 15.000 médicos se han visto obligados a huir al extranjero [3]. Según un informe, había 5.000 médicos en Alepo antes de que comenzara el conflicto, y solo quedan 36 [4].

Los ataques dirigidos contra las instalaciones y el personal médico son deliberados y sistemáticos, y no una consecuencia inevitable o aceptable de los conflictos armados. Estos ataques son una violación inconcebible del principio de neutralidad médica.

El número de personas que requieren asistencia médica está aumentando exponencialmente, como resultado directo del conflicto e indirectamente por el deterioro del otrora sofisticado sistema de salud pública y la carencia de cuidados curativos y preventivos adecuados. Terribles heridas quedan desatendidas, las mujeres dan a luz sin asistencia médica, hombres, mujeres y niños son sometidos a cirugía de urgencia sin anestesia y las víctimas de violencia sexual no tienen dónde recurrir.

La población siria es vulnerable a brotes de hepatitis,  fiebre tifoidea, cólera o disentería [5]. La falta de productos farmacéuticos ya ha exacerbado un brote de leishmaniasis cutánea, una severa enfermedad infecciosa de la piel que puede causar discapacidad grave; se ha producido un aumento alarmante en los casos de diarrea aguda [6] y en junio las agencias de ayuda reportaron una epidemia de sarampión extendiéndose por los distritos del norte de Siria. En algunas áreas, los niños nacidos desde que se inició el conflicto no han recibido las vacunas, lo que significa que las condiciones para una epidemia - que no respetaría las fronteras nacionales - están dadas.

Con el sistema de salud sirio llegando al límite, los pacientes que luchan contra enfermedades crónicas como el cáncer, la diabetes, la hipertensión y las enfermedades del corazón, y que requieren asistencia médica a largo plazo, no tienen dónde acudir en busca de la atención médica esencial.


Grandes zonas de Siria están completamente aisladas de cualquier tipo de asistencia médica

La mayor parte de la asistencia médica está siendo suministrada por el personal médico sirio, pero están enfrentados a una necesidad masiva y unas condiciones peligrosas. Las restricciones gubernamentales, junto con la rigidez y la burocracia en el sistema de ayuda internacional, están empeorando las cosas. Como resultado, gran parte de Siria está completamente aislada de cualquier tipo de asistencia médica.

Los profesionales médicos tienen la obligación de tratar, de la mejor manera posible, a cualquier persona que lo necesite. A toda persona herida o enferma se le debe permitir el acceso al tratamiento médico.

Como médicos y  profesionales de la salud, exigimos urgentemente que a los colegas médicos en Siria se les permita y sean apoyados para tratar a los pacientes, salvar vidas y aliviar el sufrimiento, sin el temor de ataques o represalias.

Para aliviar el impacto de este conflicto sobre los civiles y de los ataques deliberados contra el sistema de salud y para apoyar a nuestros colegas médicos, hacemos un llamamiento:

 

  • Al Gobierno de Siria y todas los grupos armados, para que se abstengan de atacar hospitales, ambulancias, servicios médicos y suministros, a los profesionales de la salud y a los pacientes;
  • Al Gobierno sirio, para que permita el acceso a tratamiento a todos los pacientes y que responsabilice a los autores de tales violaciones de acuerdo con las normas legales reconocidas internacionalmente;
  • A todos los actores armados, para que respeten las funciones propias de los profesionales médicos y la neutralidad médica, permitiendo que los profesionales de la salud traten a cualquier persona con necesidad de atención médica y que no interfieran con el correcto funcionamiento de los centros de salud;
  • A los gobiernos que apoyan a las partes de esta guerra civil para que exijan que todos los actores armados pongan fin inmediatamente a los ataques contra el personal médico, las instalaciones, los pacientes, los suministros médicos y que permitan que los suministros y la atención médica llegue a los sirios, ya sea cruzando los frentes de batalla o a través de las fronteras de Siria;
  • A la ONU y a los donantes internacionales para aumentar el apoyo a las redes médicas de Siria, tanto en las áreas del gobierno como en las de la oposición, donde, desde el comienzo del conflicto, los profesionales de la salud han arriesgado sus vidas para proporcionar los servicios esenciales en un ambiente extremadamente hostil.

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