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Medicina y Concienca

Un Congreso internacional

A los 50 años del Juicio a los médicos, la sección alemana de la IPPNW (Médicos Internacionales por la Prevención de la Guerra Atómica) organizó en la misma ciudad de Nuremberg un congreso internacional en que participaron más de 1500 profesionales y estudiantes del sector médico. Bajo el lema "Medicina y Conciencia", se presentaron testigos del juicio histórico y nuevas investigaciones relacionadas con la medicina durante el nazismo. La mayoría de las ponencias y talleres se orientaron a temas de actualidad que grafican, en otros contextos y con otras problemáticas específicas, el permanente peligro de la perversión de la profesión médica a favor de fines que nada tienen que ver con la única tarea que le asigna la ética al profesional: la de curar.

El problema de la eutanasia fue discutido en su amplio contexto histórico en el ámbito de las tesis de Raul Hilberg y los funcionalistas, y si bien durante el nazismo la idea de una funcionalización de la medicina para "proteger" la sociedad de "elementos nocivos", es decir de personas consideradas indeseables por el poder, tuvo un auge terrible, llegando al exterminio de miles y miles de personas en los asilos, estas tendencias tienen una historia de antes del nazismo y tampoco han desaparecido con él ... en comparación con la disyuntiva simple de matar o no matar a un individuo, tal como se dió durante el imperio de Hitler ... convirtiéndose el médico de cómplice finalmente en victimario directo, las mismas funciones, con sus métodos respectivos, también las desempeñarían el psiquiatra, el psicoanalista o el psicólogo.

Pero aquí no termina la participación del médico. Como médico legista tiene un rol destacado en el encubrimiento de las causas de las lesiones sufridas o de la muerte de la víctima, expidiendo certificados falsos ... La integración de la profesión médica y de los demás trabajadores del sector salud al sistema de tortura llega a su culminación lógica cuando el hospital se convierte en el propio centro de tortura, tal como era el caso, entre otros, ... En la Alemania de los nazis se mató a miles de personas indefensas antes y fuera de los campos de exterminio. Solo en la cámara de gas de la clínica de Hadamar fueron asesinados más de 10.000 personas consideradas "indeseables" (el cadáver núm. 10.000 fue festejado por el personal con música y borrachera). Este personal era personal médico. Sin la asesoría, la ayuda administrativa y técnica, y la participación directa de médicos y enfermeros, estos crímenes no hubieran sido posibles.

La "anestesia moral" frente a los sufrimientos de las víctimas de la eutanasia que Víctor von Weizsäcker diagnosticó en 1947 para los médicos que colaboraban con los nazis, se perpetuó después de la guerra a través de la complicidad con los culpables, inclusive con algunos criminales de primer rango. Baste un solo ejemplo: El profesor Werner Heyde, psiquiatra y funcionario de la SS, era uno de los organizadores de la matanza de personas "indignas de vivir". Personalmente dispuso el asesinato de varios miles de pacientes de distintas clínicas y de internos de campos de concentración. Detenido después de la guerra, escapó en un traslado de prisioneros, para instalarse nuevamente, a partir de 1950, como psiquiatra, con el apellido de "Dr. Sawade". En los próximos nueve años trabajó como perito psiquiátrico, elaborando unos 6.000 peritajes para el instituto (público) de seguridad social. Como es natural, y se ha establecido ahora, la identidad de "Dr Sawade" era conocida por sus superiores y colegas directos, y por un gran número de médicos de la región. Ninguno decidió denunciarlo ante las autoridades judiciales o gremiales, hasta que fue descubierto a raíz de un conflicto privado con un colega (Horst-Eberhard Richter: Medizin und Gewissen, discurso de apertura en el congreso "Medizin und Gewissen", Nuremberg, 25 de octubre, 1996, p. 7/8 del manuscrito).
Si la historia de la profesión médica alemana muestra tristemente hasta que grado sus miembros compartían culpas en los crímenes de lesa humanidad de los nazis, lo mismo vale para muchas otras profesiones. Basta estudiar las investigaciones pioneras de Ernst Klee respecto al comportamiento de los profesores, juristas y, hay que decirlo, teólogos (Ernst Klee: Was sie taten - Was sie wurden, Frankfurt 1986).

La impunidad de crímenes de lesa humanidad ante la justicia penal, con frecuencia viene precedida, o acompañada, de una falta de conciencia ética en los sectores de la sociedad de donde provienen los perpetradores, a este propósito el ensayo de Raul Hilberg (1992) : "Perpetrators, victims, bystanders" (Verdugos, víctimas y espectadores) que refuerza cada vez más su teoría de que la voluntad asesina no parte de un marco definido, sino que adquiere su fuerza, amplitud y dimensión mientras se van incorporando elementos de la sociedad en absoluto predeterminados.

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